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ARIES TAURO GEMINIS CANCER LEO VIRGO
LIBRA ESCORPIO SAGITARIO CAPRICORNIO ACUARIO PISCIS
COMPATIBILIDAD ENTRE SIGNOS LA MISION DE LOS DOCE SIGNOS

EL CARACTER DE ARIES - EL HOMBRE ARIES - LA MUJER ARIES - EL JEFE ARIES - EL EMPLEADO ARIES

LOS SIGNOS DEL ZODIACO Y SU CARÁCTER


Vamos a describirte todos los signos del zodiaco y su carácter, para: La mujer, el hombre, el empleado y el jefe. Es una descripción muy concisa é interesante, podrás descubrir como actúa cada signo, según el sexo y según la posición que ocupa en esta nuestra sociedad actual. Vas a poder leer y aprender mucho de las personas que están a tu alrededor y además podrás entender cosas de la personalidad que quieras, que hasta ahora no podías entender por mucho que quisieras. Esperamos que sea de tu entero agrado y que disfrutes, con este contenido y que nos pongas en favoritos para poder consultarlo cuando te apetezca.

ARIES, EL CARNERO: Del 21 de marzo al 20 de abril. Me atrevo a decir que no has tenido mucha práctica dijo la Reina. Vaya, si a veces he creído hasta seis cosas increíbles antes del desayuno.

Como reconocer a Aries

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videncia tarot No acostumbran recordar las simples reglas que les han enseñado sus amigos: por ejemplo que un atizador al rojo quema si no se suelta a tiempo; o que si uno se hace un corte muy profundo en el dedo con un cuchillo, por lo general sangra. ¿Se ha encontrado últimamente el lector con una persona excepcionalmente amistosa, de modales enérgicos, firme en el apretón de manos y pronta en la sonrisa? Pues prepárese para una de esas danzas en el corro que le dejan a uno mareado. Lo más probable es que acabe de ser adoptado por un Aries. Y muy especialmente si advirtió que le resultaba un poco difícil llevar la voz cantante en la conversación. ¿Está dedicado a alguna causa idealista y defiende coléricamente a los débiles? Es característico. Hombres o mujeres, son personas que lucharán sin vacilación contra lo que les parece una injusticia, y que no se avergüenzan de expresar sus opiniones. El Carnero contestará con igual energía a un policía de tráfico o a un gangster armado, si cualquiera de ellos le molesta. Es probable que después lo lamente, pero en el ardor del momento no habrá cautela capaz de detenerlo. La gente de Marte va directamente al grano, sin vacilaciones.

Aries es el primer signo del zodíaco. Representa el nacimiento, como Piscis representa la muerte y la conciencia del alma. El Carnero no es consciente más que de sí mismo. Es el infante del zodíaco, el bebé recién nacido, totalmente absorbido por los dedos de sus pies y de sus manos. Sus necesidades son lo primero. A un bebé no le importa si sus padres o los vecinos duermen o no. Cuando tiene hambre o está mojado anuncia vociferante su incomodidad. Quiere que le den el biberón o le cambien los pañales ahora, y nada de demoras. Si un Aries tiene una idea o algo que quiere apartar de su mente, no tendrá el menor resquemor en llamarle a uno a las cuatro de la mañana. ¿Por qué no ha de estar todo el mundo despierto para escucharle? Si él está despierto, y es eso lo único que cuenta. Quiere algo, y lo consigue. Como al bebé, a Aries el mundo le preocupa sólo en la medida en que se relaciona con él. Pero, ¿se puede decir que un bebé es realmente egoísta? Si siempre está dispuesto a prodigar sus sonrisas y sus favores a quienes satisfacen sus exigencias. Es difícil resistirse a un bebé, hasta tal punto es inconsciente de estar causando el menor inconveniente a nadie. Lo mismo pasa con el Carnero. Su inocencia le rodea por completo y suaviza su agresividad, de la misma manera que la inocencia del recién nacido atenúa su egocentrismo.

A esta ingenuidad que desarma se debe también que los Aries sean tan intrépidos. Hasta que se quema, el bebé no le tiene miedo a nada, ni a nadie. Y aún entonces, volverá confiadamente a hacer la prueba, una vez que se haya olvidado de la herida. No hay el menor rastro de astucia ni de superchería en el Carnero, que seguirá así durante toda la vida: creyendo siempre de todo corazón, cayendo siempre para volver a levantarse y hacer un nuevo intento. Todas las dudas que puedan surgirle por el camino, se disipan inmediatamente ante la primera persona que vuelve a ser bondadosa con él, del mismo modo que el bebé se olvida del dolor que le produjo el imperdible que accidentalmente se le clavó en la pierna, la próxima vez que le ponen talco.

El Carnero puede fantasear de aquí a mañana, y tejer los sueños más fabulosos, pero como mentiroso no vale un rábano. Lo que muestra a quien le mira es lo que es. Nada hay en él de complicado ni de oculto. Es tan vulnerable como el bebé, e igualmente desvalido. Cuando gente más fuerte y más madura se le impone o le saca algo, reacciona de la única manera que sabe: chillando y organizando un escándalo tal que los demás ceden, nada más que por tener paz. Aries no necesita de estrategias delicadas. Con la fuerza de sus pulmones y la determinación que surge de su interior le basta perfectamente para salirse con la suya. Y tal vez desvalido no sea la palabra justa.

Vulnerable, si... pero desvalido, de ningún modo. El aspecto físico del Carnero es bien fácil de reconocer. Los Aries tienen rasgos decididos, habitualmente bien delimitados, raras veces blandos o borrosos. Las cejas, bien marcadas, suelen juntarse con el estrecho puente de la nariz hasta formar el signo del Carnero (T), tal vez para advertir a quien se le pueda ocurrir la tonta idea de intentar detenerle o someterle, que esos cuernos simbó1icos van en serio.

Es posible encontrarle algún lunar o cicatriz en la cabeza o en la cara, es posible que el pelo tenga un tinte rojizo a la luz del sol y que el cutis sea más rubicundo de lo habitual. También es posible que en su presencia uno perciba chispas invisibles que se escapan en todas direcciones. Sus movimientos son por lo común rápidos y fáciles, armonizados con un proceso mental. Tanto los hombres como las mujeres de este signo tienen normalmente hombros anchos, y no es extraño que caminen con el cuerpo un poco inclinado hacia adelante, guiándose con la cabeza, por así decirlo, y casi siempre con mucha prisa. (Es frecuente que tengan prisa por derribar un edificio de ladrillos, aunque en la tarea se les estropeen los cuernos.) No es mucho lo que hay de gracioso en el Carnero, a no ser su tersa manera de resolver una crisis (que jamás deja de sorprender a la gente que subestima a las personas Aries). Son de estructura ósea delicada pero fuerte, y es raro que un Aries resbale y caiga. Su postura refleja una total confianza en sí mismo y en su yo. Si tropezamos con un Aries de hombros caídos, será probablemente del tipo ovejuno, que sufrió graves heridas en su ego durante la infancia. Si las heridas fueron profundas, le llevará algún tiempo recuperarse, pero algún día se enderezará, podéis contar con ello. Son gente a la que nada aplasta para siempre, y el fracaso menos todavía.

La persona regida por Marte le mirará a uno directamente a los ojos, con desenfadada limpieza y con una fe bastante conmovedora. ¿Acaso su interlocutor no es su amigo? ¿Acaso no gusta de él? ¿Cómo, no? Entonces empezarán las lágrimas, pero para dentro. Un Aries jamás mostrará su decepción en la superficie, si puede evitarlo. Si alguna vez se le ve llorar sin recato, es seguro que, de alguna manera, el dolor le ha llegado al alma. Los Aries prefieren caer muertos antes de mostrar debilidad... y entre ellos hay quienes, literalmente, corren el riesgo de lo primero por evitar lo segundo. Es raro que un Carnero lance a su alrededor miradas nerviosas. Si lo hace, es que ya no le interesa seguir hablando con vosotros. Alguna otra cosa le ha llamado la atención y, por el momento, os ha olvidado, así como lo que estabais diciendo. Pero no hay que ofenderse; basta con recordar al bebé y sus deditos. Un Aries estará indudablemente en los primeros lugares de la carrera que ha elegido, o dedicado a un negocio propio. En caso contrario, se le reconocerá fácilmente por el  descontento que demuestra al verse forzado a someterse a otros. Se puede esperar de él una actitud liberal, una pródiga generosidad con el tiempo y con las cosas materiales, y un deseo notable de ser quien abra todas las marchas... con bombo y platillo. Pero no hay que esperar sutileza, tacto ni humildad. El Aries medio se hallaba detrás de la puerta mientras se hacía el reparto de estas cualidades. También anda un poco escaso de paciencia. En una cafetería será rápido para la crítica, si el camarero es fresco y el bocadillo no está bueno.

Pero también es probable que, si le han servido bien, deje una propina innecesariamente elevada. Aries es muy directo, por decirlo sin exagerar. A la naturaleza de los regidos por Marte le son totalmente ajenas la falacia y las desviaciones. Aunque la franqueza y una alentadora honradez configuran el sello distintivo del signo, no es buen negocio hacerle un préstamo a un Aries. Hay entre ellos quienes carecen de estabilidad y exhiben una falta de responsabilidad infantil. Incluso los que han llegado a madurar pueden olvidarse de las deudas en la omnipresente excitación del siempre nuevo desafío del momento, que acaparara totalmente su atención. Claro que terminarán por pagar sus cuentas alegremente y con la mejor disposición, pero es posible que cuando los alcance, el acreedor ya se haya quedado sin aliento. Por más que Aries sea el incendiario que se abre paso en la vida con atrevimiento, iniciativa y espíritu de empresa, en su bravura hay un extraño lunar. Sin el menor rastro de miedo, hará frente al abominable hombre de las nieves o al monstruo de Frankenstein, pero no puede soportar el dolor físico. Nunca será un cobarde moral, pero puede portarse como un perfecto marica cuando algo le duele. Y el dentista no se cuenta entre sus preferidos.

Todos los Aries, en algún momento de su vida, mostrarán alguna forma de comportamiento temerario que les signifique sufrir heridas en la cabeza o en la cara. También son probables los cortes y quemaduras, y los dolores de cabeza, a veces tan intensos que pueden llegar a la jaqueca y que es posible se originen en infecciones renales. Será prudente que el Carnero haga de tripas corazón y visite regularmente al dentista, que se cuide la vista, vigile su dieta, se tome en serio los dolores de cabeza y se mantenga alejado del alcohol (no sólo porque es malo para los riñones, sino porque es muy combustible cuando se combina con el genio de Marte). Las erupciones cutáneas, los dolores en las rodillas y las molestias estomacales se encarnizan también con quienes nacen a fines de marzo y durante abril. La constitución del Aries es fuerte y recia, si no abusa de ella, como suele suceder, por no prestarle atenci6n. Cuando lo veáis confinado en cama, y casi sin habla, podéis estar seguros de que está realmente enfermo. Aun así, para mantenerle acostado es probable que se necesite un par de esposas. Es capaz de sobrevivir a fiebres que matarían a cualquier otro tipo de personas, muchas de las cuales son producidas por su obstinada tendencia marciana a seguir adelante en circunstancias adversas, en el momento inadecuado y con la gente inadecuada.

La colérica frustración que ello invariablemente genera es la verdadera causa de sus problemas de salud. Lo que enferma al Aries es su reacción ante el retraso, y lo que le mantendrá alejado del médico es el cultivo consciente de la paciencia y de la cautelosa deliberación. Por supuesto, él no seguirá el consejo, pero de todas maneras se las arreglará durante años para mantener lejos al médico, hasta que se desplome de agotamiento o hasta que llegue a una edad en que alcance mayor sensatez. No hay gran peligro de que un Aries se haga drogadicto. Normalmente, no tomará siquiera una píldora para dormir. Decididamente, prefiere quedarse despierto (por miedo de llegar a perderse algo). A causa de su persistente optimismo, es raro que Aries (lo mismo que Leo y Sagitario, los otros dos signos de fuego) sea víctima de enfermedades crónicas y duraderas, que según ha enseñado siempre la astrología y admite ahora la ciencia médica se generan o se intensifican como consecuencia de la melancolía y del pesimismo. Los signos de fuego son más susceptibles a las fiebres altas, a las infecciones fulminantes, los ataques, la alta tensión sanguínea y las enfermedades agudas.

Dígase lo que se diga de su carácter impulsivo, rara vez se puede acusar de tristeza a los nativos de este signo. Aunque sean sembradas, las semillas de la depresión mueren rápidamente en el suelo de Aries. Pero los Aries se aferran a la preciosa idea de que nadie mas puede hacer nada con la eficiencia de ellos, y eso puede conducirles a mil desastres. Aries llevará a la práctica sus planes con arrojo y confianza, y pocas veces se dará cuenta de que está yendo más allá de sus fuerzas y buscándose una úlcera o un colapso nervioso. Al Aries nadie puede acusarle jamás de haraganería. Dada la candidez de su naturaleza, son personas incapaces de poner en práctica las sutiles tretas de la estrategia. Cierto Aries a quien conozco bien, con su audaz y contagioso entusiasmo consiguió un ángel financiero dispuesto a respaldar una de sus originales ideas. Cuando el trato estaba a punto de cerrarse, y el Aries próximo a realizar sus sueños más caros, el ángel, 1ógicamente, sugirió que la operación fuera supervisada por un conocido experto. Nuestro Aries estaba segurísimo de que nadie podía llevarla a cabo tan bien como él y, temeroso de verse en situación de tener que aceptar órdenes de alguien, respondió rápidamente con la característica humildad del signo. Con un gesto de superioridad, agitó su cigarro en el aire y preguntó lisa y llanamente: ¿De qué manera quiere usted que le diga que no, deprisa o lentamente? Con igual celeridad, el ángel financiero le retiró su apoyo, y el pobre promotor Aries no tardó en convertirse en un caso grave de lepra comercial. Durante muchos meses de frustración, se encontró con que quienes antes le respaldaban sin reservas habían salido misteriosamente a almorzar o estaban en Europa cada vez que él los llamaba.

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